Queridos fieles, pueblo de la esperanza, recen hoy por la alegría de los sacerdotes.
Que llegue a ustedes la liberación prometida por las Escrituras y alimentada por los sacramentos.
Muchos miedos nos habitan y grandes injusticias nos rodean, pero un mundo nuevo ya ha surgido.
Tanto amó Dios al mundo que nos dio a su Hijo, Jesús.
Él unge nuestras heridas y enjuga nuestras lágrimas.
«Él viene entre las nubes» (Ap 1,7).
Suyo es el Reino y la gloria por los siglos. Amén.
(de la homilía de la misa crismal 2025 del Papa Francisco)
